sábado, 15 de noviembre de 2008

The Jimi Hendrix Experience - Electric Ladyland [1997 Remaster] (1968 US Rock)

Electric Ladyland fue el disco crucial de la Jimi Hendrix Experience, por ser el broche de oro de la magnífica trilogía de albumes que cambiaron la faz del Rock pero también por marcar el fin de una de las formaciones más influyentes de su tiempo. Para empezar este es el primer disco producido por Jimi; Chas Chandler había hecho un brillante trabajo con los 2 primeros pero habiendo sido miembro de The Animals (cuya carrera en su primera etapa estuvo orientada a los singles), tenía una visión convencional de la producción y Hendrix necesitaba expresar sus ideas dentro de un contexto más amplio. Por otra parte la banda estaba física y mentalmente agotada por las largas giras (en EUA llegaron a pisar 47 ciudades en 54 días) y siguiendo el ejemplo de Los Beatles, Hendrix deseaba concentrarse más en los estudios de grabación; además él buscaba deshacerse de la imagen de clown escénico (las piruetas y rituales que ejecutaba con su guitarra) y ansiaba ser apreciado por su validez artística y no por su imagen. Y por último la relación con sus compañeros se había deteriorado, en especial con Noel Redding quien se molestó cuando Hendrix dió unas declaraciones donde habló de expander la banda con la incorporación, entre otros, de su amigo Billy Cox. Bajo estas premisas resultaba obvio que no habría otro disco de la Experience, aunque al año siguiente se reunieron para tratar de hacer un cuarto disco. Por tanto esta obra queda para la posteridad como el cierre de una etapa y un punto de inflexión importante en la carrera de Jimi. Estamos ante un disco que aporta más clásicos al ya amplio catálogo de joyas Hendrixianas como Crosstown Traffic, con una letra llena de alegorías y donde Jimi adopta magistralmente el estilo de los 'talking-blues' de Bob Dylan al cantar. Voodoo Chile es un magnífico blues eléctrico con Jack Cassidy (Jefferson Airplane) al bajo y Stevie Winwood (Traffic) al órgano, donde Jimi traspasa los límites prestablecidos para ofrecer uno de los más impresionantes solos de guitarra de la historia y muestra además su talento para escribir letras llenas da ácida fantasía (La noche que nací, Señor/juro que la luna se tiñó de rojo vivo/mi pobre madre gritó "¡Dios, la gitana tenía razón!"/y la ví caer al suelo muerta/los leones de la montaña me encontraron allá a la espera/me pusieron sobre las alas de un águila que me llevó más allá del infinito/y tras haberme llevado de vuelta/ me dió el anillo de la hechicera de Venus). El tema Burning Of The Midnight Lamp posee una maravillosa aureola casi mística y es el momento más emotivo del disco. En House Burning Down Jimi coloca la letra por encima de la música para contar una historia que podría calificarse de Western psicodélico, un recurso inusual en él y que demuestra su eclectisismo. En All Along The Watchtower Jimi logra de manera magistral "apropiarse" de un tema de su ídolo Dylan para ofrecer la que seguramente es la versión "definitiva" de este tema. Pero los méritos de Electric Ladyland no terminan aquí y es en varias de las restantes piezas donde destaca el Jimi Hendrix buscador de nuevos horizontes, como en la inicial And The Gods Made Love, pieza hecha a base de fragmentos de cintas reproducidas a diferentes velocidades y que se adelantó en varios años al concepto electrónico de Tangerine Dream y demás bandas por el estilo. En la magnífica Rainy Day, Dream Away y su secuela Still Raining, Still Dreaming, grabadas con la ayuda de músicos externos a la Experience, Jimi explora el terreno del Jazz con la misma liberatoria inventiva de Ornette Coleman o John Coltrane. Pero Jimi no quiere dejar de sorprendernos y lo demuestra en la mejor pieza de este trabajo, la magistral 1983...A Merman I Should Turn To Be; aquí se funden el Free-Jazz, la experimentación electrónica y el más puro vanguardismo para ilustrar la historia sobre un mundo del futuro al borde de la destrucción en la cual el protagonista y su mujer tienen una visión donde se imaginan viviendo en el fondo del mar para huir del inminente holocausto; Chris Wood de Traffic toca aquí la flauta ayudando a crear con ella un delicioso ambiente submarino. Mención especial merecen los imprescindibles aportes del apenas fallecido Mitch Mitchell, quien con sus grandes dotes para la improvisación y perfecto sentido del tempo se erige como pieza vital para el logro de temas como Voodoo Chile y 1983. También destacable la sobria pero excelente prestación de Noel Redding, alcanzando aquí su cenit como bajista, algo loable teniendo en cuenta que se trata de un instrumento que tuvo que aprender a tocar a la carrera para poder unirse a la Experience. En resumen, este es uno de esos discos obligados para llevarse a la concurridísima isla donde cualquiera de nosotros iría en caso de naufragio.

Rip hecho con Exact Audio Copy
codificado con Lame 3.98 a 320 kbps

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Aldoux

4 comentarios:

  1. Excelente comentario de un disco realmente sin igual.
    Jose Ignacio

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  2. Electric Ladyland was his biggest, most ambitious lunatic work, created as a musical excursion, an epic galaxy-wide trip that makes psychedelic dream sense rather than anything strictly rational.
    Greetings Aldoux.

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  3. Muy bueno tu comentarios...
    Saludos

    Victor

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  4. Gracias Aldoux por este album y por tan completa y entretenida lectura de una joya imprescindible en nuestras estanterías. Saludos.

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